Seguramente muchos de nosotros hemos escuchado nombrar el acrónimo “ASNEF” o “RAI”. Se trata, en su completa formulación de la “Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito”. A parte de otras actividades y objetivos de la denominada asociación, el que aquí nos atañe se refiere, en definitiva, a impedir que ningún moroso de cualquier entidad financiera pueda beneficiarse de los servicios de préstamo de otras. En ave-fenix.es lo vemos:

A través de un “listado”, a cuyo acceso tienen poder el conjunto de entidades de crédito pertenecientes a la anteriormente citada asociación, todos tenían conocimiento de quienes estaban inscritos en la misma. Cual lista negra, cuando un solicitante de un préstamo se dirigía a un establecimiento financiero, uno de los primeros trámites, casi a continuación de la solicitud del documento de identidad, es el de proceder a la comprobación de si el susodicho figura o no en alguno de los dos famosos listados.

Otras listas proliferaron en los servicios de telefonía o de alquileres de vehículos, quizá con menos suerte, al generarse no pocas piruetas que, el ávido consumidor de dichos servicios, se aprestaba a realizar. Así, era habitual que, incluso los propios comerciales de tales productos, instaran al solicitante de un servicio a realizarlo a través del nombre de un familiar no incluido en la lista, o a buscar algún subterfugio legal para poder, finalmente, proceder a la contratación del mismo.

Algo así está sucediendo en lo que a préstamos con aval hipotecario se refiere. Eso sí, será necesario que el solicitante posea un piso, casa o local en propiedad. Sin tener que pasar los enrevesados trámites que son habituales en lo que a concesión de préstamos se refiere, algunas plataformas digitales, tales como Suitaprest ofertan la concesión de préstamos de manera rápida y con las garantías que ofrece el cumplimiento de la ley hipotecaria.

Después de estudiar su caso y aceptar el préstamo solicitado, se activarán las dos semanas a las que obliga la ley para preparar toda la documentación necesaria y firmar el préstamo ante un notario para tener acceso al dinero solicitado.

Las ventajas consisten en una mayor flexibilidad en el plazo para pagar el préstamo; acceso a altas cantidades de dinero en muy poco tiempo; tasación de la propiedad rápida por profesionales acreditados y además, cada uno de los préstamos hipotecarios son firmados ante un notario, es decir, cuenta con todas las garantías legales tal y como marca la actual ley hipotecaria.

La elevada cantidad de morosos inscritos en dichos listados, cuya segunda oportunidad aseguran merecer, podría estar detrás de este cambio de dirección en el mercado de préstamos. Asimismo, parece que la revalorización de las propiedades inmobiliarias, aunque de una manera más pausada y con ciertos altibajos, atendiendo a la complejidad del mercado y a la experiencia negativa de la primera década del 2000, puede hacer que se flexibilizen las condiciones del préstamo.

En definitiva, ahora sí podría ser una inversión rentable, e incluso muy rentable si atendemos a los escasos beneficios que, en comparativa, están revirtiendo en el mercado hipotecario tradicional que mantiene toda la precaución y las altas barreras de entradas que fueron necesarias en su momento, pero que quizá en este nuevo escenario que la economía mundial dibuja, quepa revisar.