¿Es eficaz la Ley de Segunda Oportunidad? Esa es la pregunta que se hacen muchas personas. Si has accedido a este sitio web y estás leyendo este artículo se debe a que estás intentando rescatar en la red aquellos casos de éxito en la Ley de Segunda Oportunidad, un paso crucial para evitar dar otro en falso en aras de decidir si te interesa o no acogerte a esta novedad legislativa.

Hemos construido este texto reuniendo los episodios más exitosos en los que algún abogado especialista en Segunda Oportunidad ha litigado con solvencia liberando a su cliente de pesadas deudas y de los problemas económicos y anímicos inherentes a las mismas.

La Segunda Oportunidad para autónomos

En los últimos meses han girado informaciones por la red sobre como los autónomos tenían la posibilidad de librarse del 70% de sus deudas con Hacienda. También se puede leer acerca de cómo se aplica la Ley de Segunda Oportunidad a deudas mantenidas con la Agencia Estatal de Administración Tributaria y la Seguridad Social. No es para nada mentira que los autónomos pueden impugnar sus deudas públicas.

Empecemos analizando un hecho derivado de la firmeza de una  revolucionaria sentencia del Tribunal Supremo que abre la veda a la futura y recurrente exoneración de deudas públicas. Es el que incumbe a un contribuyente que se declaró en concurso de acreedores en 2010 y cuyo procedimiento de liquidación finalizó por insuficiencia de activo en 2015 en periodo de prescripción de la obligación tributaria. El obligado tributario reconoció su responsabilidad como deudor y presentó una solicitud de pago parcial a la que Hacienda se opuso. Sin embargo, el Tribunal Supremo determinó que no pague la cantidad adeudada en su totalidad.

Todo esto ocurrió tras esta persona recurrir al BEPI o Beneficio de Exoneración de Pasivo Insatisfecho.

La ley de Segunda Oportunidad también puede ser una buena herramienta para autónomos con deudas de empresa. Es especialmente llamativo el acontecimiento de un autónomo que se salvó de asumir el pago de una deuda de dos millones de euros contraída por su empresa al avalar operaciones financieras y de crédito de enorme riesgo y que, lógicamente, acabaron siendo un despropósito. Una de las finalidades de la creación de esta medida legislativa es no cargar al empresario o profesional, de por vida, con deudas incobrables que puedan comprometer la viabilidad de su ejercicio empresarial y situar en el desempleo a los trabajadores de la entidad.

Por último, es importante señalar  que la Ley de Segunda Oportunidad es un recurso que presta una gran ayuda a particulares sumidos en el sobreendeudamiento de la que se ven incapacitados de salir. Aunque muchas de estas tesituras son fruto de malas decisiones – la mayoría de las veces pagan un precio muy caro y todo sujeto financiero merece una reconducción de sus oportunidades – es más frecuente por clausulas abusivas hipotecarias e intereses usureros de préstamos rápidos. La Ley de Segunda Oportunidad ha dado lugar a numerosos casos en los que se ha podido cancelar la deuda y forzar el acuerdo extrajudicial de pago de la manera más ventajosa y menos onerosa.