A veces, cuando una persona se encuentra en un momento financiero complicado, se ve obligada a declararse insolvente. Este es, sin duda, un momento por el que nadie quiere pasar pero que, en algunas ocasiones, resulta inevitable y es una alternativa para seguir adelante. Eso sí, al igual que ocurre con la Ley de Segunda Oportunidad, declararse insolvente tiene un proceso específico y algunas implicaciones.

Al declararse insolvente, las personas que lo necesiten tendrán la oportunidad de renegociar sus deudas con sus acreedores antes de que se pueda sufrir algún tipo de embargo o que queden desahuciadas de sus domicilios. Supone un alivio financiero ya que sirve para evitar la quiebra.

Pero, ¿Cómo y cuándo declararse insolvente? ¿Qué pasos hay que seguir para llegar a este punto?

Requisitos para declararse insolvente

Una persona puede declararse insolvente cuando haya incumplido la cancelación de dos o más obligaciones a favor de dos o más acreedores por un plazo mayor a 90 días. También podrán hacerlo cuando tengan en su contra una o más demandas de ejecución o de cobro judicial.

Igualmente, las obligaciones que se tengan atrasadas deben ser, como mínimo, la mitad de la deuda total. El acuerdo tiene que llevarse a cabo por 2 o más acreedores que consigan representar el 50% del dinero que se debe. En el caso de que se consiga en los 60 primeros días hábiles de la solicitud, no se deberán aplicar intereses.

Ahora bien, cuando una persona es empresa o autónomo, los requisitos son diferentes:

  • La deuda no puede superar los 5 millones de euros.

  • No debe existir una sentencia en firme contra el deudor durante el año anterior por algún delito que esté relacionado con Hacienda, Seguridad Social o patrimonio. La deuda, además, no debe tenerse con la Administración Pública.

La declaración de insolvencia no significa que los pagos terminen. La autoridad competente estudiará de forma minuciosa la situación patrimonial que tiene la persona que se ha declarado insolvente. Es por eso por lo que se aconseja que una persona se declare insolvente solo cuando no se tienen los recursos económicos para hacer frente a los gastos.

Por otra parte, aceptar la insolvencia esta quedará registrada en términos legales. ¿Qué significa esto? Que puede generar algunos problemas futuros para la persona que se quiera declarar insolvente. Al pedir un préstamo, por ejemplo, los términos podrán ser más duros que para una persona que nunca se ha declarado como insolvente.

Pide la ayuda de un abogado profesional

Ante esta situación, siempre recomendamos acudir a un abogado profesional para exponer nuestro problema y que nos aconseje sobre nuestras opciones. Además, si realmente necesitas declararte insolvente, el abogado profesional te ayudará en todo lo que necesites.

Escoge a expertos en deudas siempre ya que no todos los abogados tienen experiencia en este terreno, algo que es de vital importancia para poder salir favorecido de la petición. ¿A qué esperas para volver a respirar tranquilo y eliminar tus deudas pendientes a las que no puedes hacer frente?