Una de las situaciones más críticas a las que podemos enfrentarnos económicamente es vernos inmersos en un concurso de acreedores. Por lo general son las empresas o personas jurídicas las que se ven obligados a presentar un concurso de acreedores, aunque en la actualidad pueden hacerlo también las personas físicas.

La ley nos dice que debemos presentarnos en concurso de acreedores al momento de conocer nuestra insolvencia actual o futura, contando con un plazo máximo de dos meses desde que la conocemos hasta que presentamos el concurso. Esta será la nueva y única manera de saldar dichas deudas.

¿Qué se entiende por situación de insolvencia?

Estar en estado de insolvencia significa no poder pagar el monto total de las deudas que tenemos acumuladas y tampoco prever la forma de hacerlo a corto plazo. Para declararnos en situación de insolvencia esta debe ser completo es decir, no podemos  declararnos insolventes porque en un momento no podamos hacer frente a un pago determinado sino que se trata de algo más general.

Tipos de insolvencia:  Insolvencia actual: El deudor no puede hacer frente a sus obligaciones económicas actuales. Algunos ejemplos son los pagos a trabajadores, deudas públicas con Hacienda y la Seguridad Social, pagos a los acreedores… Cabe recordar que hablamos de no poder hacer frente a la totalidad de la deuda, y no de ser incapaces de pagar uno solo de los pagos pendientes en ese momento.  Insolvencia inminente: Una persona física o jurídica se encuentra en situación de insolvencia inminente cuando prevé de manera certera que no podrá hacer frente a sus obligaciones económicas en el futuro.

Dicho esto aún queda una duda por resolver:

¿Cuándo hay que presentar la solicitud del concurso?

La Ley Concursal enumera los siguientes puntos como indicios claros de insolvencia:

Un sobreseimiento generalizado en los pagos corrientes de las obligaciones del deudor.  Embargos por ejecuciones pendientes que afecten al patrimonio de la persona física o jurídica que tiene la deuda.

Alzamiento o liquidación apresurada o ruinosa de sus bienes.  Incumplimiento generalizado de las obligaciones de pago tributarias, de salarios, indemnizaciones y otros pagos derivados de la actividad laboral correspondiente a los 3 últimos meses.

¿Quién puede presentar el concurso de acreedores?

El deudor: Deberá justificar su endeudamiento y estado de insolvencia, en este caso el concurso de acreedores se considera voluntario.

Sus acreedores: Siempre que no hayan obtenido el pago correspondiente en los 6 meses anteriores a la presentación del concurso. A este caso se le denomina concurso de acreedores necesario.

Los socios: Si estos son personalmente responsables de las deudas basándonos en la legislación vigente. Los herederos del deudor y el administrador de la herencia. En caso de que el deudor haya fallecido.

El objetivo del concurso de acreedores es que la empresa pueda abonar la deuda de manera que pueda seguir ejerciendo su actividad laboral. Cuando no se llega a un acuerdo con los acreedores y el concurso no llega a buen término es cuando podemos acogernos a la Ley de la Segunda Oportunidad, un salvavidas económico para todas las personas ahogadas por las deudas.