La Ley de la Segunda Oportunidad o más bien la gran Ley desconocida para más de la mitad de la población, entró en vigor en 2015. Demasiado tarde comparado con nuestros países vecinos que implantaron esta ley similar hace muchos más años atrás. España ha sido de los últimos en dictar una ley que pueda proteger a todas aquellas personas que están ahogadas por sus deudas y no pueden pagarlas.

Su origen viene dado por la gran crisis económica de 2008 que vivió España donde muchas personas tuvieron que endeudarse para mantener sus casas o para llevarse un plato de comida a la boca. Esto en cuanto a personas físicas, porque los autónomos y grandes empresarios directamente tuvieron que cerrar muchos negocios para poder sobrevivir a esa odisea económica. Todo esto conllevó a que se tenía que establecer una ley para darle una segunda oportunidad a las personas endeudadas y así poder comenzar una nueva vida libre de cargas.

Las cifras hablan 

Desde 2015 que entró en vigor hasta día de hoy podemos contabilizar más de 10.000 solicitudes por toda España. Una cantidad bastante pequeña comparada con Francia que ya alcanza las 100.000 peticiones. En nuestro país encabezan las listas las personas físicas y los autónomos con pequeñas empresas que se han visto perjudicados.

Las ciudades que lideran el ranking son: primero Cataluña con alrededor de 4.000 casos que representa aproximadamente el 50% seguida por Madrid. En el último puesto aparecen las Islas Canarias con el porcentaje más bajo de todo el territorio.

Una Ley que va cogiendo forma 

Hasta el 2018 no se podía pedir la exoneración de las dudas si las habías contraído con la Agencia Tributaria o con la Seguridad Social, dejando fuera a los autónomos y empresarios que son los principales afectados puesto que tienen la obligación de pagar mensualmente a estas administraciones por tener trabajadores o simplemente darse de alta como trabajador a cuenta propia. Aun así, solo se ha conseguido que estas deudas se puedan perdonar hasta un 75%.

Otro problema que nos encontrábamos al solicitar la LSO era que no teníamos espacio ni profesionales que pudieran llevarnos el caso, así como notarios que preferían coger otras materias antes que esta. Gracias a las pequeñas reformas que se van realizando, ya tenemos más capacidad en los juzgados de lo mercantil para acoger más expedientes, además de que los notarios ahora tienen que acoger a una cantidad fijada de casos.

Poco a poco esta ley va comprometiéndose más para no dejar fuera a todas aquellas personas que quieren empezar de cero y están dispuestos a todo para poder librarse de lo que llevan arrastrando durante muchos años.

Es importante que siempre cuentes con profesionales que te guíen durante todo el proceso ya que cualquier fallo te puede dejar fuera de un día para otro. Es hora de conocer más sobre esta ley y que se extienda por todos los sectores para que la gente pueda acogerse a ella.