El deudor de buena fe es la persona que puede obtener un beneficio y exonerarse de sus deudas pendientes haciendo uso de la Ley de Segunda Oportunidad. Es más, del concepto deudor de buena fe depende la liberación de las deudas pendientes. Sin este requisito, no será posible acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad. Por ello, resulta imprescindible saber cuándo se concurre de buena fe y cómo se determina.

Deudor de buena fe, la importancia del concepto

El concepto de deudor de buena fe tiene mucha importancia ya que es imprescindible para acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad. Es por eso por lo que tenemos que tener en cuenta varias cosas:

  • El deudor de buena fe es un concepto jurídico. ¿Qué quiere decir esto? Pues que no es suficiente con que el deudor se presente obrando de buena fe. Es necesario cumplir una serie de requisitos que establece la ley.

  • Como hemos comentado, ser deudor de buena fe es una condición indispensable para poder acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad. Si no se cumplen algunos de los requisitos que se establecen en la ley será imposible exonerar las deudas mediante la Ley de Segunda Oportunidad.

El deudor de buena fe, ¿Cómo se establece?

La Ley Concursal es la que establece si una persona es o no es deudor de buena fe. La Ley Concursal establece una serie de condiciones que el juez determinará de forma objetiva. Decidirá si una persona con cargos no resueltos es deudor de buena fe.

Requisitos para ser deudor de buena fe

Esta es la condición indispensable para poder acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad. Según dicta la Ley Concursal: “solo se admitirá la solicitud de exoneración del pasivo insatisfecho a los deudores de buena fe”.

Pero, ¿Cuáles son los requisitos? ¿Qué determina si una persona es deudor de buena fe? Vamos a verlo a continuación:

  • El concurso debe de calificarse como fortuito. Esto quiere decir que el legislador se asegurará de que la situación es delicada y viene derivada de un infortunio, es decir, de una situación de mala suerte. Esto quiere decir que no se cubren las situaciones en las que la deuda haya sido originada de mala fe.

  • El deudor no deberá haber sido condenado en sentencia firme por delitos contra el patrimonio, el orden socioeconómico, la falsedad documental, contra Hacienda Pública o la Seguridad Social o contra los derechos de los trabajadores en los 10 años anteriores. Si existe un proceso penal, el juez suspenderá la decisión hasta que se resuelva la situación.

  • Que se haya celebrado un acuerdo extrajudicial. Hay que tener en cuenta que, si se llega a un acuerdo, se podría llegar a la refinanciación de la deuda, aunque no siempre se consigue.

  • Que se haya satisfecho en su integridad los créditos contra la masa y los créditos concursales privilegiados o, al menos, que se haya intentado un acuerdo extrajudicial pago previo del 25% de la deuda de los créditos.

Si se cumplen estos requisitos, probablemente no tendrás problemas a la hora de solicitar la Ley de Segunda Oportunidad. Aún así, recuerda consultar a un abogado especialista para que determine cuál es tu situación y cuáles son tus opciones.