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Garantías y Requisitos de la Ley de la segunda oportunidad

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Qué garantías debes cumplir ante la justicia para tener derecho a La Ley de la Segunda Oportunidad

Buena parte de los ciudadanos ha quedado en una situación complicada tras la crisis económica. Algunas de las causas han sido el desempleo prolongado, los muy deficientes salarios y la precaria situación económica del entorno, que han provocado el un exceso de deuda y en algunos casos el empobrecimiento total. Sumiendo a millones de españoles en una ignominia irreversible.

En principio, la Ley de la Segunda Oportunidad se ha diseñado para garantizar un marco que regule la actual situación y permita a los mas desfavorecidos: pensionistas, parados.. poder vivir sin deudas, o deshacerse directamente de ellas. Si eres un trabajador por cuenta ajena a volver a consumir y movilizar la economía. A los emprendedores sacar adelante sus proyectos, cuando las situaciones financieras se han complicado hasta lo imposible. Finalmente, si tienes garantías a terceros o eres un avalista que ha apoyado a los deudores anteriormente enumerados a volver a la estabilidad económica prometida.

Pero esta ley se ha protegido y blindado frente a un posible uso fraudulento o abusivo. Y lo ha hecho estableciendo una serie de condiciones necesarias para acogerse. Los requisitos fundamentales que se exigen son la acreditación de que en el momento de la presentación no se tiene ni patrimonio, ni solvencia para hacer frente a las deudas y la buena fe del deudor.

Contradicciones en la Ley de Segunda Oportunidad

Existe un punto de cierta contradicción en el que se pueden detectar un par de particularidades. La primera, es que no se tenga la capacidad suficiente para pagar a los acreedores. La segunda, que se tenga alguna capacidad de pago, ya que, en caso de no tener ninguna, el juez puede aducir mala fe, esto es ligeramente paradójico.

Garantías necesarias para la presentación del procedimiento

La demostración de la buena fe es el punto más difícil de garantizar y por lo tanto el que más inseguridades plantea. La ley concreta cinco grandes bloques necesarios para demostrar la buena fe a la hora de acogerse a la Ley de  Segunda Oportunidad:

Negociación previa a la cancelación

Es fundamental acreditar la clara intención de negociar, mostrando documentos que lo acrediten, y por tanto de pagar deudas. Para ello, se exige como garantía haber tratado de alcanzar un acuerdo extrajudicial de pagos con los acreedores antes de iniciar el concurso o presentar la cancelación definitiva de la deuda. Aquí se encuentra  otra incongruencia, ya que la ley obliga a presentar concurso consecutivo en caso de no llegar a un acuerdo en unos plazos y términos que, en las negociaciones con más intención y probabilidad de éxito, se muestran en muchos casos insuficientes y en el peor de los casos, «malintencionados» ya que en todos los casos abocan a la liquidación y exoneración más que a la negociación.

Culpabilidad concursal

Como la ley ampara a todas las personas físicas (trabajadores por cuenta ajena, desempleados, pensionistas, autónomos…) En el caso de los trabajadores por cuenta propia, no pueden haber sido declarados culpables en un concurso de acreedores anterior. En estas situaciones la ley interpreta que no es «la mala fortuna», sino «la mala fe» del deudor la que provoca y utiliza el uso de la Ley de Segunda Oportunidad. Por otra parte, los trabajadores por cuenta ajena deben solicitar el concurso en los dos meses posteriores a detectar la insolvencia.

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2019-08-13T12:29:37+00:00

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