La ley de la segunda oportunidad es una norma financiera nacida en 2015, donde los particulares y pymes acogidos a ella pueden exonerar sus deudas.

Y aunque los profesionales del sector predijeron que para finales de 2018 unas 12.000 personas se estarían beneficiando de ella, la cifra real ronda los 9.000, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE)

Números muy alejados de las más de 100.000 personas acogidas a la Ley de la Segunda Oportunidad en países como Francia, Alemania o Italia. La mayoría clientes de micro préstamos y créditos de consumo, productos que por lo general pillan desprevenidos a los clientes debido a sus altos intereses.

¿A qué se debe la baja acogida de la Ley de la Segunda Oportunidad en España?

Solo en créditos de consumo se prestaron en España 34.617 millones de euros (Doblando la cantidad emitida en 2014) lo que hace aún más complicado entender porque no está cuajando en nuestro país.

Según Javier López, socio y director de marketing de Reclama Por Mi. La ley de la Segunda Oportunidad es todavía muy poco conocida en España, si a esto le sumamos que a los profesionales del sector les resulta difícil llevar un caso hasta el final, no es de extrañar su baja popularidad.

Por otro lado, la mayoría de los afectados que podrían beneficiarse de ella renegocian sus préstamos usando otros métodos, cosa que se puede conseguir fácilmente sin pasar por ella.

¿Quién puede beneficiarse de la Ley de la Segunda Oportunidad en España?

La ley pone en derecho de segunda oportunidad en el ámbito concursal a deudores de buena fe que cuenten con cargas.Esto incluye a particulares.

Retirando las cláusula suelo a los colectivos vulnerables mientras fomenta las ayudas a familias y autónomos entre otros.

¿Qué sucede con los particulares exonerados?

Los particulares beneficiados solo deberán abonar las deudas tras cinco años en casos fortuitos (y en su mayoría excepcionales) por ejemplo:

Por una herencia no prevista Un premio de la lotería Ganar grandes sumas en juegos de azar…

Por otro lado, y para no estigmatizar a la persona exonerada, se limitará el acceso al Registro Público Concursal.

Del mismo modo las cláusulas suelo desaparecerán (de forma temporal) para todas las personas acogidas a la Ley de la Segunda Oportunidad. Para los beneficiarios del código de buenas prácticas, pueden desaparecer para siempre.

Las personas que contraigan deudas con la Agencia Tributaria o la Seguridad Social no podrán acogerse a esta norma.

Para beneficiarse de la Ley de la Segunda oportunidad se debe demostrar que se ha liquidado la totalidad del patrimonio en concurso y que, por esa razón resulta imposible cumplir con los deudores.

La persona afectada debe demostrar que no cuenta con efectivo ni activos, de lo contrario estaría obligado a abonar su deuda.

También es imprescindible probar que, en todo momento se ha obrado de buena fe, y que el declarante no cuenta con un historial de delitos económicos.