Victor Bitrián, empresario barcelonés al que la crisis arrebató su proyecto de vida en 2011 respira por fin aliviado.

Victor dedicó su vida a crear un precioso hotel rural el Jiloca, provincia de Teruel. Proyecto que se vió afectado por el fuerte golpe económico de 2008, finalmente cerró sus puertas en 2011.

En 2016 Victor inició los trámites para acogerse a la ley de la segunda oportunidad, con el objetivo de conseguir la exoneración de una deuda imposible, volviendo así a encarrilar su vida. Hoy podemos decir, sonrisa en boca, que Víctor, nuestro amigo Barcelonés, lo ha conseguido:

La ley de la segunda oportunidad en España

La ley de la segunda oportunidad en España es un proceso concursal aprobado en 2015 que exime parte de la deuda pública y privada. Siempre que se cumplan una serie de requisitos.

Victor Bitrián eximido de pagar 4 millones de euros

Asesorado por el abogado Juli de Miquel, Victor intentó llegar a un acuerdo con los acreedores, el cual resultó imposible. Tras este intento fallido Bitrián se declaró en concurso de acreedores liquidando todos sus bienes (El piso familiar y una finca de muy poco valor)

Hace tan solo unos días se le concedió el llamado “beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho” y por fin el juez Raúl García Orejudo le liberó de los casi cuatro millones de euros que debía en condición de avalista.

Palabras de Bitrián:

“He llorado mucho, lo he pasado muy mal”

En los últimos años Víctor contaba con el sueldo intervenido por el administrador concursal. Viéndose obligado a pedir permiso ante cualquier gasto fuera de los común, como por ejemplo los correctores dentales de uno de sus hijos.

“Cuando te pasa lo que a mí, te quedas sin nada. Por supuesto, sin tarjeta de crédito. Con la línea de teléfono a nombre de mi suegra. En un continuo sobresalto. Sales adelante gracias a los amigos”

Son las palabras emocionadas con las que Bitrián relata el infierno que vivió antes de conseguir la tan ansiada exoneración.

En el plano personal cuando un empresario se declara insolvente lo acaba pagando toda su vida. Sin la ley de la segunda oportunidad el destino de Víctor Bitrián habría sido la marginalidad social por el resto de sus días.

Como sucede en todos los casos aprobados por la ley de la segunda oportunidad, el juez presupone la buena fé del afectado. Es decir consta en acta que, en todo momento, el concurso que acabó con su empresa fue algo fortuito.

En estos casos el juez constata la buena fé de las obras de la persona afectada, quedando como uno de los muchos empresarios a los que no salieron bien las cosas en el periodo de crisis económica.

La exoneración de la deuda no es un proceso fácil

Y mucho menos cómodo.

Bitrián estaba a punto de llegar a un colapso total y aunque el empresario puede contarlo, llegar a la exoneración de la deuda nos es un proceso fácil, rápido ni mucho menos cómodo:

Se necesitan alrededor de 10.000 y 15.000 € en un momento donde el capital no nos sobra.

Por otro lado se precisa contar con profesionales que entiendan bien cómo funciona esta nueva legislatura.

Por suerte, y aún no con las dificultades, la ley de la segunda oportunidad empieza a coger forma y poco a poco conocemos más casos similares al de nuestro amigo Victor, que hoy puede por fin, dormir en paz.