Comenzar desde cero una experiencia empresarial es algo que requiere de una inversión, un plan de negocios definido y mucha disposición. Por supuesto, también requiere de una gota de riqueza, ya que de lo contrario la persona deberá dar la cara al penoso proceso de dejar a un lado su proyecto. En muchas ocasiones esta aventura requiere de una gran carga emocional y de un endeudamiento de por vida.

Aragoneses Beneficiados

Para lograr mitigar las posibles consecuencias  se creó la llamada Ley de Segunda Oportunidad, que entro en vigencia hace tres años y se redactó con el propósito de que se convirtiera en una ayuda, un punto de seguridad para aquellos empresarios pequeños y trabajadores independientes que tuviesen un negocio acabado entre manos y deudas imposibles de afrontar con el patrimonio que juntasen como personas

Ya hoy en día, más de 400 aragoneses han conseguido beneficiarse a raíz de esta ley. La Segunda Oportunidad permite eximir a las personas del pago de la deuda que contrajeron mientras estos logren demostrar que han actuado de buena fe. Además deben haber intentado un arreglo con los acreedores para:

  • lograr prorrogar la deuda,
  • establecer un pago inferior a diez años o
  • pagarla mediante la cesión de bienes.

En caso de no lograrse dicho arreglo, pueden solicitar un concurso de acreedores con la mediación de un juez. Y una vez liquidados sus bienes, pedir ante el tribunal el perdón parcial o total de la deuda contraída. Excluyendo de esta medida a aquellos que hayan sido condenados por delitos económicos.

Casi dos centenares de aragoneses y vecinos de las tres provincias, se han beneficiado desde entonces de esta Ley. Entre junio de 2016 y este año, más de 400 personas insolventes de la Comunidad se han acogido a la Ley con la esperanza de salir de problemas con las menores consecuencias posibles.

Distinta vía de tramitación

Los concursos de personas naturales se gestionan en los juzgados de Primera Instancia y de Primera Instancia e Instrucción de Aragón y no en los mercantiles. Gracias a una modificación de la ley orgánica del Poder Judicial que entró en vigor en el último tramo del año 2015.

Esta decisión fue muy criticada de forma abierta por algunos sectores de la abogacía. Los detractores consideran que se podría producir alguna descoordinación entre los órganos mercantiles y de primera instancia en ciertos casos. Además afirmaban que el conocimiento de la Ley Concursal de los jueces de Primera Instancia no era tan amplio ya que en su actividad profesional normal no era regular aplicar esta norma.

Mientras que en  Aragón han trascendido varios casos de personas que se han apegado a la ley para superar una deuda, como el caso de una empresario autónomo que cargaba 700.000 euros de deudas luego de haber invertido en una sociedad que terminó en concurso. También se dio a conocer el caso de una ciudadana zaragozana avalista de una empresa de congelados de su exmarido y que llegó a cargar con una deuda de 318.000 euros.