“¿Qué hacer cuando no puedo pagar mis deudas?”. Esta pregunta es una de las búsquedas más frecuentes en Google. Mucha gente que se encuentra en esta delicada situación, busca soluciones rápidas a través de Internet,y la rapidez, casi siempre, se traduce en falta de análisis y finalmente en desconocimiento de las normativas crediticias.

Y el desconocimiento de un concepto no te exime de su incumplimiento, de modo que hemos decidido escribir un artículo con algunas propuestas motivadas.

Lo cierto es que cuando un deudor no puede hacer frente a sus obligaciones cuenta varias opciones, que se pueden catalogar en tres grupos:

  • Refinanciarlas.
  • Renegociarlas.
  • Cancelarlas.

Analicemos cuáles son los puentes fuertes y los puntos débiles, las ventajas e inconvenientes de cada una de estas opciones.

Refinanciar: las deudas no es otra cosa que solicitar crédito para poder asumir los pagos con urgencia. Como ejemplo más comprensible y a pie de calle, si tienes que pagar la mensualidad de tu hipoteca y no cuentas con liquidez puedes pedir un préstamo rápido y prolongar el momento del pago. A veces, lo que se persigue con la refinanciación de deudas es rentabilizar la asunción de deudas, más que postergar el devengo de la exigibilidad de las deudas. Un supuesto ilustrativo es refinanciar un préstamo con un tipo de interés más alto con otro con un interés más bajo

Para la refinanciación: de tus deudas existen diversas opciones útiles. Las herramientas más tradicionales y consecuentes son los préstamos bancarios, aunque no siempre aseguran garantía hipotecaria. Existen vías alternativas como prestamistas privados y empresas financieras de crédito rápido, las cuales no recomendamos mucho. Si es verdad que consigues dinero fácil, en menos de 48 horas, con escasa documentación, con requisitos sencillos de cumplir y con una auditoria de tu situación financiera casi inexistente por parte de la entidad crediticia. Pero, en contra, tendrás que asumir intereses usureros por tan solo la concesión del mismo, recargos por día, semana y mes de impago; por fraccionamiento, aplazamiento y cancelación. Con los préstamos rápidos podrás conseguir que no se acumule el pago de la hipoteca con la devolución del importe del préstamo al siguiente mes, al ejercitar el fraccionamiento pero, a diferencia de los préstamos bancarios, pagarás un alto coste económico por dicho motivo y hasta entrar en una espiral de endeudamiento.

Refinanciar tus deudas tiene como ventajas conseguir evitar el vencimiento de plazos con efectos tan negativos como los intereses de demora y las ejecuciones hipotecarias, y ahorrar en concepto de intereses con la técnica de concentración de créditos.

La refinanciación de deudas tiene como desventaja la concatenación de deudas con tipos de interés, usualmente, más altos.

El siguiente método es la renegociación, tomar esta medida puede ser una solución viable, pero siempre condicionado a tus circunstancias y tus posibilidades para recuperar la solvencia económica y la credibilidad frente a los acreedores.

Este método tiene tres mecanismos de ejecución: modificación de los intereses a aplicar, cambio de los plazos de pago y reducción del capital pendiente de amortización a través de quitas.

Como conclusión, solo la cancelación de deudas es una solución real a corto, medio y largo plazo a los problemas de incapacidad para pagar tus deudas.