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Personas Físicas en la Segunda Oportunidad

La Ley de Segunda Oportunidad es un mecanismo para la reducción de carga financiera y un conjunto de otras medidas del orden social. El objetivo principal de esta ley es permitir a las personas físicas que por circunstancias personales o profesionales han tenido un fracaso económico personal o en sus negocios, puedan encarrilar su vida y comenzar de cero, sin el lastre que supone la deuda, que se sabe no podrá nunca pagar.

La Ley 14/2013 de Emprendedores introdujo un sistema similar, pero que debido a sus duros requisitos casi no fue aplicado. Tanto en este caso como en el previo el propio desconocimiento de su existencia impide que muchas personas físicas se beneficien de ella. Esta Ley de Segunda Oportunidad se pone en funcionamiento en el año 2015 y amplía el sistema. La Ley introduce una posibilidad excepcional de exoneración y aplazamiento del pasivo. Una fórmula social muy importante para muchas familias y situaciones.

Requisitos para que las personas físicas apliquen la ley

La posibilidad que la Ley de Segunda Oportunidad ofrece viene referida a personas físicas que, en el marco de sus concursos de acreedores declarados, cumplan determinadas condiciones que permitan considerarlos como deudores de buena fe. La buena fe es uno de los puntos más importantes para que la Ley pueda ser aplicada con éxito. Los requisitos para acogerse a la misma son los siguientes:

• En primer lugar, el deudor no puede haber sido condenado en sentencia firme, en los diez años anteriores a la declaración del concurso, por delitos:

  • Contra el patrimonio,
  • La falsedad documental,
  • El orden socioeconómico,
  • Delitos contra la Hacienda Pública y la Seguridad Social o
  • Contra los derechos de los trabajadores .

Si existe proceso penal pendiente el juez debe suspender su decisión hasta que haya sentencia firme, precisamente por la determinación de la buena fe.

• Además, cuando hay un concurso anterior debe haber sido calificado como fortuito. Es decir, no puede tratarse de un concurso que ha sido considerado culpable. La culpabilidad es una forma de calificar el concurso cuando se aprecia dolo o culpa grave del deudor.

• Haber alcanzado, o por lo menos intentado alcanzar, un acuerdo extrajudicial, lo que implica la intención de pagar y resolver cualquier inconveniente.

• Que la persona física haya satisfecho en su integridad los créditos contra la masa.

Presentación del escrito

El escrito que se debe presentar para que las personas físicas se acojan a la Ley de la Segunda Oportunidad no es complicado ni laborioso en absoluto. Se trata de un escrito dirigido al juez de primera instancia. A partir del 1 de octubre de 2015 quien conoce de los concursos de persona natural que no sea empresario es el Juzgado de Primera Instancia y no el Mercantil. En este documento, al amparo de lo establecido en el artículo 178 bis de la Ley 22/2003, de 9 de julio y tras la solicitud de conclusión del concurso por el administrador concursal, se insta la exoneración y aplazamiento del pasivo no satisfecho, acreditándose documentalmente los requisitos indicados en la ley para acceder al beneficio. Este documento es indispensable para que se pueda valorar la tramitación de dicha ley.

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Por |31 octubre, 2019|Categorías: Ley Segunda Oportunidad, Personas físicas|Etiquetas: , , |

Los magistrados piden cambios en la Ley de la Segunda Oportunidad para facilitar la exoneración judicial de la deuda

2019-08-13T12:28:17+00:00

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