La justicia española considera el embargo como forma legítima para realizar el cobro de deudas. Salvo en casos de excepción, la orden de embargo debe provenir de una autoridad judicial.

El embargo supone la “incautación” de los bienes que posee el deudor como forma de saldar la deuda de forma total o parcial.

¿Qué se puede embargar en caso de deuda?

La misma ley también nos indica que bienes son embargables y en qué orden:

  1. El dinero disponible en cualquier tipo de cuenta corriente.
  2. Los instrumentos financieros que se admitan en mercados secundarios de valores (Oficiales).
  3. Arte y joyas.
  4. Rentas en forma de dinero, intereses o especie.
  5. Bienes muebles o semovientes (Animales con determinado valor, como ganadería)
  6. Bienes inmuebles.
  7. Ingresos procedentes de actividades mercantiles y autónomas, siendo inembargables: Pensiones, salario, retribuciones o equivalentes que no excedan el salario mínimo interprofesional.
  8. Créditos, derechos y valores a medio y largo plazo.

¿Qué no pueden embargarme?

  • Mobiliario, menaje y ropas del deudor que no se consideren superfluos. Cualquier bien que resulte vital para el deudor y las personas que dependen de él a ojos del tribunal: Combustible, alimentos…
  • Libros e instrumentos necesarios para que el deudor pueda ejercer su profesión, siempre que su valor no sea proporcional a la cuantía de la deuda.
  • Bienes de culto para las religiones registradas legalmente.

¿Qué hacer para evitar un embargo?

  • Actúa rápido: A más tiempo pase más difícil será renegociar la deuda, algunos tipos de deuda también pueden sumar intereses.
  • Háblalo con el prestamista: Los prestamistas quieren cobrar el dinero, no embargar tu casa, por lo que muchos cuentan con alternativas más cómodas si se les comunica el problema rápidamente.
  • Abre y responde a todas las comunicaciones del acreedor: Por lo general las primeras tomas de contacto se centrarán en buscar una solución, si el deudor “desaparece” lo más habitual es tomar medidas legales que pueden llevar al embargo.
  • Busca alternativas: En caso de que la deuda sea de carácter hipotecario existen servicios de mitigación de pérdidas que nos ayudan a conservar la casa, el concurso de acreedores puede ayudarnos a ajustar el calendario de pago y por último, la Ley de la Segunda oportunidad, puede conseguir la exoneración total de la deuda.

Ley de la Segunda oportunidad

La Ley de la Segunda oportunidad es un proceso legal nacido en 2015 donde cualquier persona física o jurídica puede conseguir la exoneración de sus deudas. Si bien en muchos casos el deudor puede perder su vivienda, esto no tiene porqué ser siempre así.

Mientras dura el proceso se paralizan las actuaciones legales sobre el deudor por lo que, como mínimo, se dispone de algo más de tiempo para prevenir el embargo. Todo aquel que desee acogerse a la Ley de la Segunda oportunidad deberá celebrar previamente un concurso de acreedores en el que el deudor elige cómo saldar o reestructurar sus deudas, si el concurso no llega a buen término es cuando podemos acogernos a la Ley de la Segunda Oportunidad.