Reforma Inminente.

Tras cinco años de vigor de la Ley de Segunda Oportunidad, parece que esta no está funcionando del todo bien. Apenas 9.000 personas se han podido acoger a esta Ley de Segunda Oportunidad desde su entrada en vigor hace ya unos años. Pero parece que esto va a cambiar y que muchas de las personas que tienen deudas muy serias, tanto en el caso de ciudadanos como de empresarios, podrán respirar tranquilos.

En la actualidad, según los expertos, la reforma de la Ley de Segunda Oportunidad es bastante restrictiva porque para que la persona deudora se libre del déficit, debe pagar aquellas deudas que no son exonerables, es decir, que no pueden perdonarse. El hecho de obligar a un deudor a abonar el umbral de pasivo mínimo, ya sea de forma inmediata o a través de un plan de pagos, hace que la ley sea poco viable para la gran mayoría.

El cambio que se propone conforme a la reforma de la Ley de Segunda Oportunidad determina que el umbral de deudas que debe abonar la persona con déficit debería ajustarse a su capacidad económica. De otro modo, el deudor se verá en la misma situación que antes de acudir a la Ley de Segunda Oportunidad.

Los expertos resaltan sus deficiencias

Según los expertos, “Es necesario diseñar otro sistema para que deudores puedan obtener la exoneración sin liquidar el patrimonio tras el cumplimiento de plan de pagos. Este doble itinerario está funcionando en otros países”. Si se sigue este plan, expertos en economía aseguran que a largo plazo, esta reforma contribuirá a un aumento de ingresos del Estado por vía de las nuevas iniciativas empresariales por parte de empresarios que habían fracasado y a los que se les volvió a dar una oportunidad.

“Pero este cambio debe venir de la mano de la ley y de la reforma, no de una libre interpretación”, ha comentado una experta en leyes y en segundas oportunidades. “El legislador debe diseñar un sistema menos restrictivo y así se evitarán excesos en su aplicación judicial que provocan inseguridad jurídica: los derechos de los deudores dependen del juzgado donde caiga su concurso y eso no puede ser”.

Claro está que se defiende que se estudien todos los casos de forma aislada para evitar que abusen de ella deudores que no lo merecen. De ahí la necesidad de investigar el capital de cada persona que solicite la reforma de la Ley de Segunda Oportunidad.

Plan Nacional para la Ley de Segunda Oportunidad

Algunos expertos piden que esta reforma también se aplique a los poderes públicos con los siguientes pilares:

La exoneración del 100% del crédito público.

Ofrecer una adecuada retribución de los mediadores y administradores concursales.

Si fracasa la mediación concursal, se habilitaría a los administradores concursales como mediadores.

En el caso de los particulares, deberán pasar de los Juzgados de Primera Instancia a los Mercantiles.

Creación de turnos de oficio especializados en la Ley de Segunda Oportunidad para que el que se enfrente a la reforma cuente desde el primer momento con un abogado especialista.